El proyecto trata sobre la rehabilitación del inmueble situado en el número 26 de la calle Correduría de Sevilla, calle tradicional del barrio Alameda. Se rehabilita para su uso como vivienda unifamiliar partiendo de las premisas históricas, locales y tratando de recuperar el conocimiento de la arquitectura tradicional de la zona y su incontestable adaptación al medio físico y al entorno urbano.
En una parcela donde el volumen edificable es un prisma con muy poca fachada y mucho fondo, encerrado por medianeras ciegas, para habilitar los espacios interiores en un espacio tan estirado y oscuro se plantea una alternancia de llenos y vacíos dispuestos en franjas que se conforman a través de dos perforaciones en cubierta que se proyectan hasta la planta baja; una al fondo, en forma de patio que alimente las habitaciones interiores en toda la altura de la pieza, y otra al centro que ilumine las áreas centrales de la vivienda.
Como resultado de esta operación, quedan cuatro ámbitos que podrían entenderse como crujías, de forma que se van alternando franjas ocupadas y vacías por donde la vivienda respira.




