La actuación realizada ha tenido como principal objetivo la recuperación de la imagen del Pabellón de Información de la Exposición del 29, mediante su rehabilitación integral y la recuperación paisajística del fragmento de parque del recinto que alberga el Pabellón, pertenecientes ambos a los Bienes de Interés Cultural Parque de María Luisa y Recinto de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.
Para ello se ha llevado a cabo la limpieza de todos los volúmenes que han sido añadidos paulatinamente anexos al pabellón hasta dejarlo exento. La volumetría consolidada se ha dispuesto en la parte trasera, mediante un nuevo pabellón de cristal, transparente, lo más alejado posible de la portada de la Glorieta de San Diego, diseñada por Vicente Traver (1927), y retranqueada en sus laterales de los linderos del parque. Dicha posición ha permitido liberar al máximo la zona norte del recinto, permitiendo la contemplación y la puesta en valor de la Cabecera Sur del Parque de María Luisa nuevamente desde su interior.
El conjunto formado por los Ficus Microcarpa centenarios, la fachada interior de la portada de la Glorieta de San Diego, y la recuperación integral del Pabellón original de Información han sido el objetivo esencial de la intervención arquitectónica desarrollada.
Desde el Sur, es decir desde el interior del Parque de María Luisa, la percepción de la actuación es la de un pabellón de cristal, que refleja su entorno, los árboles y frondosa vegetación; transparente, permitiendo a su través la percepción de la fachada del Pabellón de Exposiciones, y al fondo la portada de La Glorieta de San Diego.
Para garantizar dicha percepción de ligereza y transparencia, y dado el uso de restauración, la alta ocupación, y la necesidad de cuantiosos espacios servidores, se ha destinado parte de la edificabilidad consolidada a la ejecución de un sótano, que ocupa toda la planta del pabellón de cristal.




